eL iNiCio

Nunca creí en los regalos “empaquetados”, ni en el cheque del Corte Inglés como solución a la poca imaginación para encontrar el detalle especial para alguien. Tampoco he sido convencional ni metódica en los calendarios “happy birthay to you”, y digo esto para que los que lo han sufrido en sus propias carnes me lleguen a perdonar algún día.Pero lo que siempre me ha gustado es compartir. Es mucho más generoso llegar a tener algo y no quedártelo para ti solo/a, que sacar esas bandas de plástico con un buen montón de dígitos y comprar el detalle de turno.Así que en un ataque de “altruismo musical incontrolable” he decidido crear este blog y “colgar” todo aquello que me gusta para mí y que compartiría contigo.Tengo la sensación que NO todo se quedará en un recopilatorio audible... y puede que la cosa degenere y se cree uno de esos mundos donde las personas “colgamos” aquello que nos pasa, aquello que pensamos, aquello que quisiéramos decir y que no nos atrevemos... algunas cosas mágicas, algunas cosas míticas, lo típico, lo tópico ... pero dejemos de pensar lo que será y empecemos a crear lo que es.
M.

11 dic 2008

AquElLos MarAviLlosOs aÑoS ?!?!!


Una marea llamada “facebook” ha movido las aguas de mi océano, y ha devuelto a la orilla antiguos compañeros de estudio. Me doy cuenta de los años que han pasado, increíble!, parece mentira porque a la mente me vienen muchas de las cosas vividas como si hubieran ocurrido ayer tarde.

Cuantas millones de sensaciones encerradas en tan pocos años...


Pero no puedo hablar del instituto sin recordar perfectamente el edificio que albergaba toda la sabiduría que tenían preparada para nosotros.

Pasillos inacabables de maderas crujientes dejaban que se alzaran sobre sus suelos modernistas, vitrinas llenas de lo que fueron seres vivos. Osos, garzas, mapaches y aves de mil colores acumulaban el paso de los años, el polvo del tiempo y las miles de miradas sorprendidas de muchos alumnos que como yo intentaban entender como existe alguien que “congela” de manera tan cruel una vida.

Había mamíferos de todas las clases y medidas, aves, peces y reptiles, todos conservaban algún movimiento o postura por la que se les conocieron cuando eran bellos ejemplares vivos.

Yo tenía el horario de “vespertino”, y mis clases iban desde las 3 de mediodía hasta las 9 de la noche. Me pasaba el tiempo rodeada de cadáveres petrificados iluminados por la luz de los fluorescentes.

Cuando recorríamos aquellos muros en grupos, nuestro tiempo no permitía que reparáramos en los millones de ojos cristalinos que devolvían el reflejo de tanta actividad, pero una vez acabadas las ultimas horas de estudio, cuando recogíamos nuestros pupitres y carpetas escolares, y deshacíamos el camino hacia la puerta de salida era cuando más notabas aquellas presencias dormidas.

Las vitrinas además estaban llenas de pequeños cajones que guardaban seguramente miles horrores más, pero que evidentemente escapé de preguntar o averiguar. Dicen que en la ignorancia está la felicidad.

Si ahora me vendaran los ojos reconocería el olor de aquella mezcla a naftalina con madera, y sabría ubicarla perfectamente entre las paredes del edificio jesuita. La visión de la taxidermia incontrolada hizo que valorara más la libertad de cualquier ser vivo.

El instituto también tuvo su banda sonora, pero por encima de muchas canciones conservo algunas de las mejores imágenes en mi memoria acompañadas de la música de un cantautor inglés.

Os dejo su discografía donde aparecen algunos de los singles que me devuelven a mis 15 años, cuando la vida era mucho más sencilla pero nosotros hacíamos que pareciera una subida al Kilimanjaro. Y como en toda buena excursión que se precie, siempre tiene que haber uno en el grupo que coja una guitarra, y haga de las noches en el monte, veladas inolvidables. Y ese para mí, en mi particular escalada a la montaña de mi adolescencia, era ni más ni menos que Lloyd Cole.


Albums
Rattlesnakes (1984) - Lloyd Cole and the Commotions,
Easy Pieces (1985) - Lloyd Cole and the Commotions
Mainstream (1987) - Lloyd Cole and the Commotions,
1984-1989 (1989) - Lloyd Cole and the Commotions,
Lloyd Cole (1990) - Lloyd Cole,
Don't Get Weird on Me Babe (1991) - Lloyd Cole,
Bad Vibes (1993) - Lloyd Cole,
Love Story (1995) - Lloyd Cole,
Collection (1998) - Lloyd Cole,
Negatives (2000) - Lloyd Cole and The Negatives
Plastic Wood (2001) - Lloyd Cole
Etc. (2001) - Lloyd Cole
2001 - Collected Recordings by Lloyd Cole (2001) - Lloyd Cole
Music in a Foreign Language (2003) - Lloyd Cole,
Lloyd Cole. The Commotions. The Singles (2004) - Lloyd Cole and the Commotions
Rattlesnakes - Deluxe Edition (2004) - Lloyd Cole and the Commotions
Antidepressant (2006) - Lloyd Cole,

Rattlesnakes
http://es.youtube.com/watch?v=KIba414vLhE

No blue skies
http://es.youtube.com/watch?v=xzsCmQhUlco

Perfect Skin
http://es.youtube.com/watch?v=jA5QpigkT0E

1 dic 2008

ToDo Lo QuE CaLlaMoS

Castilla es tierra austera. Parcos en palabras saben medir lo que dicen y cuándo lo han de han de decir. La cuna donde nació mi padre y donde tengo a gran parte de mi familia. Me acogió en mi infancia y adolescencia llenando mi vida de aquellos colores que la gran mayoría de niños de ciudad no han podido disfrutar.

Las encinas de la carretera principal siempre daban la bienvenida a todo el que llegaba, y desde allí se abría paso la pequeña aldea salmantina, con sus casas construidas gracias a las piedras robadas del castillo cerralbeño.

Mis días discurrían entre animales, cosechas e historias alrededor de la lumbre. Las faldas de la mesa cubrían mis piernas y hacían que la única señal del frío hibernal, fuera mi siempre congelada nariz.

Mis tías se empeñaban en buscarme amigas, y compañeros de juego, no entendían por qué prefería la lectura tranquila en el jardín o arrancar las yerbas malas, antes que salir a pasear con los demás niños del pueblo. Pero es que yo de eso ya tenía en mi ciudad. Lo que me faltaba era el silencio que mecía plácidamente las copas de los árboles frutales de casa de mi tía.

Allí aprendí a escucharme, y a conversar conmigo misma. Aquella paz supo explicarme cuándo hablar y cuando callar, pero lo fundamental fue que desde entonces aprendí que muchas veces aquello que callamos es lo más importante.

Suelo hacerlo pero no tan a menudo como me gustaría, eso de escucharme y hablar conmigo. Quizá por eso ahora me viene a la mente Cerralbo, porque lo hecho de menos. Quizá porque únicamente encuentro sentido acallar pensamientos y sentimientos paseando por el viñedo de mi familia.

Cuando lo más bello es lo que muchas veces no decimos con las palabras ...


Alberto Iglesias – El faro “cuanto te llevo de ventaja”






Yann Tiersen - La Valse d'Amelie






Hable con ella - Raquel